miércoles, 24 de julio de 2013

Cuatro nobles verdades y el óctuple sendero

La categoría de la sabiduría del Noble Sendero está constituida por aquellos elementos que se refieren a aspectos mentales o cognitivos de la práctica del budista. Se dice que cuando alguien empezó a caminar en este noble sendero y además ha destruido las tres primeras cadenas abre el ojo del dharma, siendo ahora un sotāpanna. En general, es la búsqueda de conocimiento trascendental, para así no perderse en los caminos de la ignorancia y creencia en mentiras.

Visión o comprensión correcta

Este elemento, a veces traducido como ‘perspectiva’, se refiere al entendimiento y comprensión de las Cuatro Nobles Verdades del budismo. El Buda Śākyamuni explica esta faceta:

  • entender el sufrimiento (El sufrimiento existe)
  • entender su origen (El deseo es el origen del sufrimiento)
  • entender su extinción (El cese del deseo erradica el sufrimiento)
  • entender el camino que lleva a su extinción

Pensamiento o determinación correcta

Esta faceta, a veces traducida como ‘intención’, ‘motivación’, ‘aspiración’ o ‘nuestra voluntad para cambiar’ es explicada en el Magga Vibhanga Sutta. Correcto pensamiento es

  • intención de nekkhamma renuncia del camino mundano para así poder alcanzar el nirvana, dejar ir; porque nada es constante
  • intención de buena fe o voluntad
  • intención de ajimsá: no-violencia hacia otros organismos
El pensamiento correcto se refiere a las emociones, y consiste en canalizar correctamente el pensamiento para conseguir una serena libertad respecto de la sensualidad, que se aparte de la mala voluntad y de la crueldad, y que se dirija hacia la bondad y la compasión.

Conducta ética (shila)

Esta faceta del Noble Camino es el entender que cada vez que hablamos o actuamos agregamos una carga kármica como consecuencia. La ética es considerada la base o fundación sobre la que los pensamientos y prácticas insanas terminan y los estados meditativos superiores empiezan.
Este aspecto del Noble Camino Óctuple es el más extrovertido, porque trata directamente con la relación entre budistas y demás miembros de su sociedad. Además este subgrupo del Noble Camino Óctuple constituye los Cinco Preceptos.

  • Abstenerse de destruir la vida.
  • Abstenerse de tomar lo que no nos es dado.
  • Abstenerse de conductas sexuales inapropiadas o dañinas.
  • Abstenerse de no decir lo que es propio.
  • Abstenerse de mantener visiones equivocadas de la realidad.
El Buda Gautama dice que la ética es virtud (sin aferrarse a la virtud) que da libertad de remordimiento, la cual lleva a la alegría, serenidad y otras características de la naturaleza boddhi.

Hablar correcto


  • abstenerse de mentir
  • Abandonando la mentira, se abstiene de mentir. Habla la verdad, se mantiene con la verdad, es firme, fiable, no alguien que engaña a los demás...
  • abstenerse del hablar calumnioso, difamador
  • Abandonando el hablar calumnioso, difamador se abstiene del hablar calumnioso, difamador. Lo que ha oído aquí no dice allá para separar esa gente de la gente de aquí. Lo que ha oído allá no dice aquí para separar esa gente de la gente de allá. Así, reconciliando a quienes se hubieran separado o fortaleciendo quienes están en unión, ama la concordia, le place la concordia, disfruta la concordia, habla creando concordia...
  • abstenerse del hablar irrespetuoso
  • Abandonando el hablar irrespetuoso, se abstiene de hablar irrespetuoso. Habla palabras que son tranquilizadoras para el oído, que son afectivas, que van al corazón, que son educadas, atractivas y placenteras para la gente en general...
  • abstenerse del hablar frívolo
  • Abandonando el hablar frívolo, se abstiene de hablar frívolo. Habla lo que conviene, habla lo que es un hecho, lo que está de acuerdo con la meta, el Dharma y la Vinaya. Habla palabras que valen atesorar, convenientes, razonables, circunscritas, conectadas a la meta.
Con respecto a decir la verdad sobre conocimiento mundano, se le atribuye a Gautama lo siguiente:

«Está el caso en que cierta persona, abandonando la mentira, se abstiene de la mentira. Cuando alguien ha sido llamado [...], si se le pregunta como testigo: “Venga y diga, buena persona, lo que usted sabe”: Si no sabe, dice, “No sé”. Si sabe, dice, “Sí sé”. Si no vio, dice, “No vi”. Si vio, dice, “Sí vi”. Entonces nunca dice conscientemente una mentira por su propio bien, ni por el bien de otra persona, ni por alguna recompensa. Abandonando el falso hablar, se abstiene del falso hablar»
Con respecto a decir la verdad sobre conocimiento espiritual, se le atribuye a Gautama las siguientes prevenciones:

«Si una persona tiene convicción, declara: “Esta es mi convicción”, salvaguarda la verdad. Pero no llega a la conclusión definitiva “sólo esto es verdad; todo lo demás no tiene valor”».

«Si a una persona le gusta algo [...] sostiene una tradición irrompible [...] tiene algo razonado a través de la analogía [...] tiene algo en lo que está de acuerdo, habiendo analizado distintos puntos de vista, declara: “Esto es algo en lo que estoy de acuerdo, habiendo analizado distintos puntos de vista”. Así salvaguarda la verdad. Pero no llega a la conclusión definitiva “sólo esto es verdad; todo lo demás no tiene valor”».

Actuar correcto

"Actuar correcto" o "conducta correcta" trata con la manera apropiada en que budistas deberían actuar en su vida diaria. Este aspecto del Noble Camino es explicado así:

  • abstenerse de tomar la vida
  • Está el caso de cierta persona que, abandonando la toma de la vida, se abstiene de tomar la vida. Medita con su caña de pescar en descanso, su cuchillo en descanso, escrupuloso, misericordioso, compasivo por el bienestar de todos los seres vivos.
  • abstenerse de tomar lo que no es dado, de robar
  • Absteniéndose de tomar lo que no es dado, se abstiene de tomar lo que no es dado. No toma, como un ladrón, cosas en una aldea o en la naturaleza, que pertenezcan a otros y no se las han dado.
  • abstenerse de conductas sensuales inapropiadas, dañinas
  • Absteniéndose de conductas sensuales inapropiadas, dañinas, se abstiene de conductas sensuales inapropiadas, dañinas.

Medio de vida correcto

El "sustento" o "modo de subsistencia correcto" está basado en el concepto de ajimsá, o inofensividad, y esencialmente declara que un budista no debería optar por oficios o profesiones en los que, directa o indirectamente, dañe otros seres vivos o sistemas. Estas ocupaciones incluyen "comerciar armas letales, bebidas intoxicantes, venenos, matar animales", entre otros. "Comerciar con humanos" —tales como comercio de esclavos y prostitución— es también incorrecto, así como también otras formas deshonestas de ganar riqueza, tales como "corrupción, estafas, engaños, robos, intrigando, persuadiendo, insinuando, subvalorando, [y] persiguiendo ganancias con ganancias". En resumen Medio de vida Correcto consta de:

  • renunciar a un vivir incorrecto
  • ganarse la vida de una manera correcta

Samadhi; Entrenamiento de la mente

Esta agrupación de los tres últimos eslabones del sendero (samādhi) es la que recibe una mayor variedad de traducciones por parte de distintos autores, que pueden referirse a él también como ‘meditación’, ‘concentración’, ‘disciplina mental’, ‘cultivo de la mente y corazón’ o ‘estar presente’. Esta sección está constituida por los elementos que tratan sobre como el practicante budista puede ir transformando la actividad de su mente, sus emociones, y la forma de ver la realidad.

Esfuerzo correcto

Este apartado (en sánscrito: vyāyāma) forma parte de samādhi por lo que se entiende que el esfuerzo es mental. Vyāyāma involucra el esfuerzo contínuo, la práctica consciente para, esencialmente, mantener la mente libre de pensamientos que podrían perjudicar la habilidad para realizar o poner en práctica los otros elementos del Noble Camino. Por ejemplo, desearle el mal a otro organismo contradice el precepto —contenido en el pensamiento correcto— de desear lo mejor para los demás (inclusive que todos alcancen el nirvana). Este elemento se refiere al proceso de intentar desarraigar tales pensamientos malsanos y reemplazarlos.
El esfuerzo (a veces también llamado diligencia o energía) correcto, para un budista es considerado involucrarse en un esfuerzo que es sano en términos del karma; esto significa, en términos de las consecuencias que tengan esos esfuerzos. Para lograr un correcto esfuerzo es necesario (vīria) o energía espiritual.

  • esforzarse en prevenir lo insano que no ha surgido todavía.
  • genera deseo, esfuerzos, persistencia, defiende y ejerce su intencionalidad de que el mal no surja; antes de que estas cualidades insanas surjan.
  • esforzarse en destruir lo insano que ha venido.
  • genera deseo, esfuerzos, persistencia, defiende y ejerce su intencionalidad de que el mal sea abandonado; cuando estas cualidades insanas ya han surgido.
  • esforzarse en producir lo sano que no ha surgido todavía.
  • genera deseo, esfuerzos, persistencia, defiende y ejerce su intencionalidad de que el bien surja; antes de que estas cualidades sanas surjan.
  • esforzarse en cultivar lo sano que ha venido.
  • genera deseo, esfuerzos, persistencia, defiende y ejerce su intencionalidad para el mantenimiento, no-confusión, incremento, plenitud, desarrollo y culminación del bien; cuando estas cualidades sanas ya han surgido.

El noble camino y la psicología cognitiva

El noble camino, en especial los tres últimos aspectos (samādhi), se relaciona con la psicología cognitiva porque prescribe una disciplina mental. El aspecto de esfuerzo (vyāyāma) correcto, en psicología cognitiva, se llama o está relacionado con la intencionalidad.

El budismo siempre se ha interesado en los sentimientos, emociones, sensaciones y cognición. El Buda señala tanto a las causas cognitivas como emocionales del sufrimiento. La causa emocional es el deseo y su opuesto negativo, la aversión. La causa cognitiva es la ignorancia de la manera en que las cosas realmente ocurren, o de las Tres Marcas de la Existencia: que todas las cosas son insatisfactorias, impermanentes y sin un ser esencial.
El Noble Óctuple Sendero es, desde un punto de vista psicológico, un intento para cambiar patrones de pensamiento y comportamiento. Es por esta razón que el primer elemento del camino es Entendimiento Correcto (sammā-diṭṭhi), que es como la mente de uno mismo ve el mundo. En el segundo elemento de la categoría de sabiduría (paññā) del Noble Camino, esta visión del mundo es conectada íntimamente con el segundo elemento, Pensamiento Correcto (sammā-sakappa), que concierne a los patrones de pensamiento e intencionalidad que controlan nuestras propias acciones. Estos elementos se pueden leer en los versos iniciales de la Dhammapada:

Todos los estados encuentran su origen en la mente. La mente es su fundamento

y son creaciones de la mente. Si uno habla o actúa con un pensamiento impuro,

entonces el sufrimiento le sigue de la misma manera que la rueda sigue la

pezuña del buey...

Todos los estados encuentran su origen en la mente. La mente es su fundamento

y son creaciones de la mente. Si uno habla o actúa con un pensamiento puro,

entonces la felicidad le sigue como una sombra que jamás le abandona.
Entonces, alterando la distorsionada visión del mundo de uno, con una "percepción tranquila" en vez de una "percepción contaminada", uno es capaz de mitigar el sufrimiento. Hay investigaciones que han demostrado que acciones, aprendizaje y memorias repetidas pueden en efecto cambiar el sistema nervioso físicamente, alterando tanto la fuerza y conexiones sinápticas. Tales cambios pueden realizarse cultivando cambio en emoción y acción; que hicieron subsecuentes cambios de experiencias.


jueves, 4 de julio de 2013

Impresoras 3D

¿Qué se puede hacer con una impresora que admite moldeado en tres dimensiones y un poco de imaginación? Según los logros actuales, desde reproducir a escala los objetos más triviales hasta desarrollar células madre y construir edificios.

Todo el mundo se está rindiendo al mundo de magia, moldeado y precisión de las impresoras en tres dimensiones. Incluso la beta de Windows 8.1, el nuevo sistema operativo de Microsoft para los ordenadores más clásicos y las tabletas más vanguardistas que ha sido presentado esta misma semana con motivo de la celebración del BUILD 2013, añade driver e interfaz de programación de aplicaciones para este tipo de impresión. Una apuesta inteligente por parte de la compañía de Redmond que permitirá a los desarrolladores de terceros impregnar con esta tecnología de forma nativa sus aplicaciones, que incorporarán un simple botón de imprimir y que podrían dar el espaldarazo definitivo a su implantación a nivel de usuario, esto es, si las ventas del software remontan respecto a los números de la actualización del último año.

impresionY es que, hasta ahora, el gran lastre de la impresión 3D está siendo su elevado precio, que condena su uso a las cuatro paredes de los laboratorios o a empresas con cierta capacidad de inversión. Por otra parte está el tema de su sofisticación no apta para cualquier persona, a la que está intentando poner freno proyectos como Form 1 que por un precio de partida de 2.299 dólares promete los mismos niveles de calidad que los que exigiría un diseñador profesional. Amazon también se acaba de apuntar a la moda de intentar estandarizar esta tecnología con el lanzamiento de su propia sección para la venta de impresoras 3D y accesorios asociados, con tarifas que bajan incluso hasta los 1.099 dólares. Y consultoras como Gartner predicen que el aumento de la demanda para estos gadgets irá, de forma paralela, agudizando el ingenio y reduciendo los costes de fabricación, como ya lo hizo el comercio electrónico al rebajar los obstáculos de la venta de bienes y servicios.

¿Ciencia real o ciencia ficción?

Por supuesto, poder recurrir a la creación de objetos sólidos capa a capa tiene sus ventajas, que son muchas: la perfección milimétrica, el cuidado del detalle, la reducción de desperdicios, la capacidad de producir elementos finísimos o complejos, la versatilidad, la duración de los materiales y su variedad, la fabricación rápida de prototipos, la producción bajo demanda, la personalización de los encargos, el incentivo a la investigación… Campos tan diversos como la joyería, la automoción, el sector aeroespacial o el de la moda ya se están aprovechando de las posibilidades de la impresión 3D y hay algunos proyectos que están sorprendiendo a compañeros y público en general por su originalidad y aires de ciencia ficción. ¿Por ejemplo? La impresión de células madre embrionarias.
Y es que un grupo de investigadores de microingeniería biomédica de la Universidad Heriot-Watt de Edimburgo ha sido capaz de obtener células madre del tamaño de una gota de agua con la ayuda de una máquina especial que las trata con tanto mimo que las mantiene vivas y conserva su capacidad para replicarse de forma indefinida y evolucionar en diferentes tipos de células. Esta técnica pionera abre la puerta al desarrollo de fármacos “in vitro” y a la realización de pruebas de toxicidad directamente sobre tejidos humanos pero sin poner la salud de una cobaya en riesgo. Aunque eso no es lo más increíble. Lo mejor de todo es que ya se piensa en imprimir estas células en el interior del cuerpo y en crear órganos 3D viables para su implantación médica a partir de una parte del propio paciente, lo que erradicaría la necesidad de esperar por un órgano compatible y evitaría asimismo el riesgo de trasplantes rechazados.

craneoDe momento, y a pesar de los adelantos de Organovo que cuenta con un equipo especializado en muestras de tejido hepático, los órganos que se han podido (re)crear mediante impresión en tres dimensiones tan sólo sirven para estudiar sobre réplicas exactas ciertas dolencias. Es el caso de los corazones sintéticos con los que trabajan los cardiólogos del Centro Médico Nacional para los Niños de Washington D.C. -vía The Washington Post- en simulacros que les permiten preparar a fondo operaciones complejas o la simulación de otras partes de la anatomía humana. Más allá de esto, se ha logrado implantar un tubo de plástico bioabsorbible a modo de “remiendo” en la tráquea de un bebé de 2 meses (Hospital Pediátrico C.S. Mott en Michigan, vía The New England Journal of Medicine), se ha diseñado una oreja funcional que percibe sonidos en las mismas frecuencias que sus pares humanas con la ayuda de una especie de antena (Universidad de Princeton en New Jersey, vía Nano Letters) y otra que cambia colágeno por cartílago (Universidad de Cornell en Ithaca, vía Plos One), se ha reemplazado la mandíbula de una mujer de 83 años por una artificial de titanio y biocerámica (LayerWise y la Universidad belga de Hasselt, vía BBC), se ha reconstruido el 75% del cráneo de un hombre estadounidense por otro de plástico impreso (creación de Oxford Performance Materials, vía Gizmodo) y se le ha devuelto su rostro al británico Eric Moger (operación comandada por el cirujano y odontólogo Andrew Dawood, vía The Telegraph).

El poder de la imaginación

Quizás no tan transformador a nivel humano como las anteriores, pero con la misma inquietud por evolucionar a nivel científico se encuentra una iniciativa de la Organización de Investigación Científica e Industrial australiana para aumentar la escala de los insectos que campan a sus anchas por la isla, en ocasiones de dimensiones casi microscópicas, y poder estudiar mejor su anatomía a través de reproducciones hechas con titanio. Y, siguiendo con el influjo médico, la empresa japonesa Fasotec ha ido un paso más allá en la locura para ofrecer a los padres la versión tridimensional y física de una ecografía. Esto es posible previo sometimiento de la embarazada a una tomografía por resonancia magnética que deja ver el feto y tomar sus rasgos para después transformarlo en una figura de plástico cubierta por un vientre materno transparente y todo. Eso sí, el capricho sale en 100.000 yenes (unos 780 euros al cambio) sin contar el precio de la prueba médica.

CrayonCreatures_llamaImaginación tampoco le falta a otras dos compañías que han abierto una nueva línea de negocio al hacer realidad las creaciones infantiles. Además de guardar una copia del feto a escala y regalársela al niño cuando cumpla la mayoría de edad, como sugiere Fasotec, los padres pueden darles vida a los dibujos de sus críos remitiéndolos a la barcelonesa Crayon Creatures, que se aprovecha de “la inmensa cantidad de dibujos que pueblan frigoríficos, salas de estar y áreas de trabajo” para diseñar juguetes, que apelan a la sensibilidad emocional. ¿Su precio? 99 euros la pieza, más 15 en concepto de gastos de envío. Mientras, la chilena Thinker Thing pasa de los garabatos para introducirse directamente a la mente de los más pequeños de la casa con su máquina The Monster Dreamer que “te permitirá crear tus propios monstruos usando sólo el poder de la mente” o captando los impulsos eléctricos del cerebro.

Del ladrillo a las piezas de arena y aglutinante impresas

Habrá que esperar más de año y medio para ver si se materializa, pero Landscape House, el proyecto del arquitecto holandés Janjaap Ruijssenaars va camino de convertirse en el primer edificio del mundo impreso en 3D. Y no se trata de un inmueble simplón de líneas rectas, sino que se compone de dos plantas con formas redondeadas y espacios abiertos en el interior. El plan es reproducir con una máquina D-Shape y la intervención de su inventor, el italiano Enrico Dini, piezas individuales de 6 x 9 metros que combinan arena con aglutinante inorgánico. A partir de ahí, se irían juntando las impresiones y completando la estructura con hormigón reforzado con fibras. Ruijssenaars, que es conocido por trabajos anteriores igual de sorprendentes como una cama que levita gracias al magnetismo, se rodeará asimismo de la experiencia de su compatriota Rinus Roelofs, matemático y artista.
Así las cosas, parece que los límites no existen para la impresión en tres dimensiones. Durante los últimos tiempos se han esculpido con esta técnica bicicletas basadas en nailon, instrumentos musicales (que se pueden tocar), vajilla, comida para astronautas, geles comestibles y hasta carne, ropa de baño y calzado (zapatos de tacón incluidos), lentes para cámaras fotográficas, lámparas (que alumbran), armas (que, para bien o para mal, también funcionan), “miniyos” de facciones idénticas a las personas a las que imitan y robots capaces de moverse, por poner sólo algunos ejemplos de usos prácticos y alucinantes. Quizás algún día dejemos de sorprendernos cuando surjan productos similares y es posible que ese día no tarde mucho en llegar.

Extraído de: http://www.siliconweek.es/knowledge-center/un-punado-de-asombrosos-proyectos-de-impresion-3d-39144

http://www.youtube.com/watch?feature=player_detailpage&v=aLBrCgwOiyw

 

domingo, 28 de abril de 2013

Existe el libre albedrìo? El experimento de Benjamin Libet

Benjamín Libet fue un neurofisiólogo estadounidense. Obtuvo reconocidos estudios y publicaciones en el área de filosofía, desarrollado en la Universidad de California. Fue además, un científico pionero en el campo de la conciencia.

Benjámín Libet
En los años 1970, Libet estuvo involucrado en los estudios de la actividad neural y la "sensación de umbral". Estas investigaciones iniciales determinaron cuánta activación en sitios específicos es requerida para desencadenar sensaciones artificiales (somática), confiando en procedimientos psicofísicos rutinarios. Esta investigación cayó entonces en un trabajo sobre la conciencia humana; su más famoso y controversial experimento demuestra que procesos eléctricos inconscientes (llamados potencial preparación o potencial de estar listo) predecían decisiones conscientes de realizar actos por voluntad propia, así como actos espontáneos, implicando que los procesos neurológicos inconscientes precedían y potencialmente causaban actos por propia voluntad que son en retrospectiva sentidos en ser motivados conscientemente por el sujeto.

La conclusión de Libet que se deriva de la investigación neurocientífica es que es imposible que el género humano sea autor de sus propios actos. Libet solamente considera cierto vestigio de la idea de libre albedrío en su noción de veto -la capacidad de la conciencia para bloquear o abortar un acto iniciado por el cerebro-. El problema, como señala John N. Gray, es que no podemos saber cuándo utilizamos el veto, por lo que nuestra experiencia subjetiva es siempre ambigua.

Muchas de la consideraciones actuales se iniciaron tras el experimento de Libet  (1983, 1985). , Libet constató que los llamados “potenciales de preparación” para una acción (readiness potential) eran anteriores en unos 300 milisegundos a la conciencia del sujeto de tener voluntad para realizar esta acción. Si la acción se realizaba en el tiempo “0”, la conciencia de la intención estaba a menos 200 milisegundos y el “readiness potential” detectado en el cerebro a menos 550 milisegundos. Parecía, pues, que no era la decisión de realizar una acción la que activaba la preparación cerebral para realizarla, sino al contrario. Por tanto, parecía que la conclusión era: el mecanismo necesario que lleva a la acción se produce en el cerebro inconsciente al margen de la decisión del individuo y la “conciencia de la voluntad” surge después como la “ilusión” de haber sido su causa real. Este hecho experimental parecía confirmar una teoría de la conciencia llamada “epifenomenalismo”: la conciencia no causa efectos neuronales físico-químicos (no causa las acciones), sino que es sólo un testigo del determinismo neural de la conducta; creándose así la “ilusión” de que la conciencia causa la conducta. En el fondo estaríamos complementamente determinados.
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ES UNA CURIOSA PARADOJA que el neurofisiólogo cuyos experimentos son los más citados para sustentar las tesis deterministas haya creído en la existencia del libre albedrío. Benjamin Libet (1916-2007) fue un científico que en los Estados Unidos se había dado a conocer en los años setenta del siglo XX por unos experimentos que mostraban que, aun cuando una sensación táctil tarda medio segundo en ser reportada concientemente por la persona, subjetivamente la percibe como si hubiese llegado exactamente en el mismo instante. Más tarde Libet instaló en su laboratorio instrumentos de registro muy precisos con el objeto de medir el tiempo transcurrido entre el momento en que una persona decide actuar (por ejemplo, mover un dedo) y el instante en que realmente lo hace. Registró con un electroencefalógrafo la actividad de la corteza cerebral y un osciloscopio cronometró cada acontecimiento. Hay que señalar que unos diez años antes dos investigadores alemanes de la universidad de Friburgo –H. H. Kornhuber y L. Deeke– habían descubierto lo que llamaron el Bereitschaftspotential, que es el potencial de preparación que aparece en la electroencefalografía momentos antes de que ocurra un movimiento voluntario. El experimento de Libet demostró que este potencial eléctrico de preparación ocurría antes de que los sujetos manifestaran su intención de ejecutar una acción, pero que esta sucedía después de haberla decidido concientemente. Mostró también que una decisión voluntaria podía abortar el movimiento, aun cuando ya se hubiese desencadenado el potencial de preparación. Más concretamente, los experimentos de Libet indicaron que los cambios eléctricos que preparan en el cerebro una acción se inician unos 550 milisegundos antes de que ocurra. Los sujetos se percatan de la intención de actuar unos 350 a 400 milisegundos después de que se inicia el potencial de preparación, pero 200 milisegundos antes de que ocurra la acción motora. Libet llegó a la conclusión de que la acción intencional se inicia inconcientemente. Pero también observó que la conciencia puede controlar el resultado del proceso mediante una especie de poder de veto: podía inhibir los mecanismos que llevan a la acción, aun cuando ya se hubiesen iniciado inconcientemente.

Los experimentos de Libet levantaron una gran polvareda de comentarios. Sus propias conclusiones han sido criticadas duramente por los deterministas, pues afirmó que el libre albedrío era una opción científica tan buena o mejor que su negación. Apoyaba su idea en una cita de Isaac Bashevis Singer: “El mayor don que ha recibido la humanidad es el libre albedrío. Es verdad que nuestro uso del libre albedrío es limitado. Pero el poco libre albedrío que tenemos es un don tan enorme y su valor potencial tan grande que por ello mismo vale la pena vivir.” Los deterministas exaltaron el resultado de los experimentos que mostraron que el acto voluntario se inicia inconcientemente, pero rechazaron la posibilidad de que la conciencia pudiese interrumpir el proceso. Libet creyó que podía existir un “campo mental conciente” capaz de actuar sin conexiones neuronales que funcionasen como mediadoras. Seguramente se inspiró en las ideas de Karl Popper, que poco antes de su muerte definió la mente como un “campo de fuerzas”, en unas reflexiones expuestas en 1992. El problema radica, desde luego, en suponer una actividad humana que no tenga ningún soporte neuronal. Si se acepta esta idea se abre la puerta al dualismo y a misteriosas instancias no materiales capaces de mover al cuerpo. En este caso no estaríamos muy lejos de imaginar al alma inmortal moviendo al cuerpo por medio de la glándula pineal, como propuso Descartes.

El determinismo, por su parte, también abre la puerta a algunos demonios. Por ejemplo: si no existe una voluntad que actúa libremente entonces podríamos tener una excusa para cualquier comportamiento inmoral, pues siempre es posible decir que la falta no la comete un individuo concientemente, sino que viene de algún proceso mecánico incontrolable, de alguna causa genética o desequilibrio bioquímico. Una escapatoria fácil ante este problema consiste simplemente en postular que el sentido moral no es más que un dispositivo cerebral, un conjunto de circuitos neuronales engarzados a partir de piezas más antiguas del cerebro de los primates y configurados por la selección natural para realizar su trabajo, según lo ha expresado Steven Pinker. Desde este punto de vista, si el dispositivo funciona mal, la causa no se encuentra en el ejercicio del libre albedrío (en la “voluntad”), sino en el módulo cerebral de una persona, a la cual no obstante se puede achacar la responsabilidad de sus actos. En este caso la culpa no recae en el alma o la conciencia sino en un mecanismo inserto en una red determinista de causas y efectos.

Se trata de una falsa explicación. Es cierto que aceptar la existencia de una “mente no física” es una violación de las leyes físicas. Pero afirmar que la mente tiene un carácter físico no ayuda en nada a explicar el funcionamiento de los procesos subyacentes a la toma de decisiones. Sería como pretender que la naturaleza física de una institución social o política es la clave para entender sus funciones.

Extraído de http://www.letraslibres.com/revista/columnas/un-experimento-con-la-libertad





martes, 22 de enero de 2013

La Cábala

Los comienzos de la mística judía se pierden en la bruma de los tiempos, no obstante hay casi consenso de que el misticismo judío o sus primeros destellos, antes de conformarse en doctrina o sistema, son muy anteriores a la era común.

Lo que varios autores admiten con cierto fundamento es que los primeros intentos de la Cabala recibieron notoria in­fluencia del zoroastrismo, del Zendavesta, en el siglo VI a. C.

Si las primeras ideas místicas del judaísmo nacieron efectivamente a la sombra de un sistema supersticioso, repleto de demonios, ángeles y espíritus buenos y malos de una religión dualista, la Cabala fue evolucionando por senderos espiritualmente elevados. Esta evolución se produjo a través de los siglos, en un progreso inmenso, hasta que la doctrina cabalista judía llegó a tener como principio fundamental el monoteísmo y en este sentido ha influido en el misticismo cristiano e islámico.

Algunos científicos consideran a Rabí Shimón ben Yojai (siglo II d. C.) como iniciador de la Cabala, y supuesto autor del Zohar, el libro más ampliamente reconocido en el misticismo judío superior, aunque había ya antes libros místicos divulgados.

A fines del siglo XI d.C., los «jasidim - judíos piado­sos» renanos y varias familias de iniciados provenzales y espa­ñoles echaron sus bases como ciencia con tradición. La palabra «cabala» significa «tradición». En el sentido más específico es una doctrina esotérica acerca de los misterios de Dios y del Universo. Surgió en Babilonia en los siglos V - X d. C., basado en los trozos místicos de la Biblia e influenciada por la mística orien­tal, y especialmente la persa. Luego utilizaron diversos materia­les esotéricos de inspiración gnóstica o neoplatónica, misterios numerológicos, fórmulas compulsivas, «revelaciones de las fuer­zas escondidas en el cielo y en la tierra» contenidos en ciertas grandes obras místicas de la alta Edad Media, (como por ejemplo «El libro de la creación - «Sefer Yetzirá» y «El Libro de la Ilumi­nación - Sefer Habahir»), pero los transformaron profundamente.

La palabra Cabala, como designación del movimiento esotérico-místico-teosófico, es parte de la historia cultural del judaísmo. Se cristalizó durante los siglos XI - XIII. Nació de fuen­tes no judías y se supone que su origen se debe a una actitud de reacción contra el rabinismo y el extremo racionalismo, que regían el judaísmo de aquel entonces. Se nota también la influencia del Cristianismo y del Islam.

El término «misticismo» no aparece en el judaísmo bíblico-talmúdico. La palabra más comúnmente usada para refe­rirse a la mística es la Cabala.

Originalmente se refirió a todo el caudal de saber popular tradicional, más tarde, se la usaba para referirse a los secretos de la Tora, las cosas ocultas del Creador que fueron transmitidas de generación en generación.

Rabí Shimón ben Yojai
De acuerdo a un Midrash, la Cabala consiste en se­cretos que Adán recibió del Todopoderoso. Estos secretos tienen que ser confiados únicamente a los pocos que tienen las cualida­des intelectuales y morales para entenderlos, llamados en hebreo «Mekubalim» - «Los Iluminados». De acuerdo a la regla dada en la Mishna, no deben ser expuestos sino a quien fuera un hom­bre de profunda sabiduría y comprensión; deben ser «cosas con­tadas sólo en un susurro».

Sin embargo, la Cabala, o saber místico, se ha trans­formado en una de las materias más populares de estudio entre los judíos, y el jasidismo temprano y posterior la convirtió, aun en forma parcial, en norma de la vida cotidiana para millones de judíos.

El término «Cabala» comprende hoy una vasta litera­tura que cuenta con más de 3.000 volúmenes. Mientras que al­gunas de las obras clásicas contienen sistemas metafísicos y fi­losóficos elaborados, la mayor parte de estos volúmenes tejen las letras antiguas en infinitas variaciones, con el propósito de sacar a relucir los secretos internos de la Biblia, o de proponer una fórmula casi mágica de nombres santos para la propiciación de ángeles o la expulsión de demonios. Sin embargo, la Cabala contiene principios y conceptos intelectuales bien fundados, que sus devotos emplean con virtual unanimidad.

Sus fuentes bíblicas son:

- La historia de la Creación (Sefer Yetzirá ), algunas visiones de los profetas y la descripción del Carruaje Divino (Maase Mercaba ), (Ez. 1.), algunas partes del Libro de Daniel, Job y Eclesiástes, alusiones mitológicas de los Salmos.

Las fuentes postbíblicas son:

La literatura agádica midráshica.

Las primeras obras místicas fueron:

Hejalot - habla de los Palacios Divinos de las hues­tes celestiales, que rodeaban el gran trono del Altísimo,

Shiur koma - medida de la Estatura Divina, Otiot de Rabi Akiba, (señales de Rabi Akiba),

Sefer Habahir - el Libro de la Luz Radiante. Era un libro muy popular, que contiene una doctrina de la transmigración de almas, que se emplea también para explicar el enigma de la teodicea, -tratado de la justicia divina-, como ciencia mística sólo para los iniciados, pero la llevan al pueblo como una práctica para todos.

Piyutim: literatura mística en la liturgia.

Su objetivo era, buscar y obtener conocimientos acer­ca de Dios, del Reino Divino, del orden de los mundos superio­res, comprobar la fe en el poder de la palabra como lo plantea la Sefer Jetzira: El mundo ha sido creado por principios, por el Libro, por números y palabras.

Algunos investigadores notan que la Biblia describe el «cómo» de cosas, pero la Cabala quiere explicar el «por qué» de las cosas. Su propósito es, intentar aclarar las relaciones entre el Creador y el Universo, y el problema del bien y del mal en el mundo y en el ser humano. La dramatización de la existencia en general y la de Israel en forma específica, la responsabilidad cósmica del ser humano y la del judío, la persona del Mesías y la época mesiánica, etc., son algunos de los temas que los cabalistas intentaron explicar.

En el período post-Talmúdico se encuentran tenden­cias místicas y mágicas, talismanes e invocaciones mágicos para controlar las fuerzas ocultas, y hasta exorcismo se practicó para curar dolencias físicas y mentales, incluso males sociales. Había invocaciones a los diversos nombres de Dios, ángeles, demonios, como también amuletos para llevar en el cuerpo o guardar en la casa.

En su desarrollo y evolución podemos comprobar que el misticismo judío en general no es ilegal o contra la ley. Reco­noce la primacía de la Tora y de las Leyes, exige que los futuros místicos estudien primero la Tora, los profetas (Neviim), los Hagiógrafos (Ketuvim), la Mishná (Halajá), la Hagadá (Guemará), etc. y sean observantes y cumplidores de todas las leyes, busquen la satisfacción en la vida y por medio de ésta, la unión mística con Dios.

Desde los principios reconoció la supremacía y la unicidad de Dios. Se dio por sobreentendida la preexistencia de la Tora, así como la validez eterna de sus mandamientos; aceptó el enfoque fundamental de la historia judía y dio mucho énfasis a la vida ética. Insistió en el progreso gradual del alma por la perfección moral. Si no se ha alcanzado dicha perfección en la vida, se puede alcanzar después de la muerte, atravesando los siete cielos y, por fin, contemplar la Gloria de Dios.

Los filósofos judíos de todas las épocas se oponían a las enseñanzas, y aún más, a las prácticas místicas, pero con poco éxito entre el pueblo. La influencia de los cabalistas sobre sus semejantes era inconmensurable.

Cabe hacer notar que el misticismo judío es nomista, y entre las leyes que se practican, subraya la importancia de la familia. Los dirigentes religiosos de todas las épocas desaproba­ron las prácticas supersticiosas en la vida religiosa pública, pero no siempre condenaron las prácticas privadas (invocaciones, cuencos (vasos) mágicos, talismanes, exorcismos).



Todo eso estaba destinado sólo para los elegidos y para los cabalistas, en su búsqueda de la esencia divina y del destino del hombre. Estaban ansiosos, sobre todo, por conocer los signos que presagiaran el advenimiento del Mesías y la re­dención de su pueblo sufriente.

El deseo de vislumbrar las Huestes Celestiales ardía en los corazones de los grandes rabinos. Esto dio origen a toda una literatura conocida como literatura «Hejalot», «la literatura de las cámaras», relacionadas con las cámaras de los seres celes­tiales, los cuales rodeaban la Gloria. En el Talmud encontramos uno de los más citados pasajes del saber judío: Cuatro personas entraron al Paraíso: Ben Azai, Ben Zoma, Ajer y Rabi Akiba. Uno de los cuatro se volvió loco, el otro se suicidó, el tercero se volvió hereje. Sólo Rabi Akiba entró en paz y salió en paz. El pasaje contiene una extraña declaración, que ha sido objeto de mucha especulación: «Cuando vengas al lugar de los brillantes platos de mármol, no digas agua porque está escrito: el que dice menti­ras, no permanecerá ante mi vista».

Shalom

El misticismo judío difiere de los otros movimientos místicos. Mientras los demás movimientos buscan el encuentro con Dios, o en otras palabras, el místico es obstinado en la bús­queda de su propia salvación, el judío procura la salvación del Todo, de la Historia, del Hombre. Busca el proceso histórico como progreso hacia la realización, como dice Buber: el definitivo diálogo entre el Cielo y la Tierra. No es posible hacer una reseña breve sobre la riqueza de este sistema de explicación del Universo tan complejo. La Cabala absorbió aspectos de muchas fuentes y se dividió, a su vez, en diversas escuelas. Nos limitaremos a algunas indicaciones.

El pueblo de Israel también es mediador, o más exactamente, unificador. Se distinguen varios niveles en la Divini­dad. La armonía reina en el mundo, cuando la «shejina, la forma más inmanente de la Divinidad», está unida al En-Sof. Los peca­dos de los hombres provocan una hendidura cósmica. La práctica de los mandamientos y el estudio de la Tora restablecen la unidad original. Las diez Sefirot, que van desde lo finito hasta lo infinito, están ligadas entre sí por una serie de canales. Por medio de estos canales se transmite todo lo que el hombre puede hacer, funcionar u obstruir. Porque «toda actividad de aquí abajo esti­mula una actividad en lo alto». El hombre, y particularmente el judío, está investido de una responsabilidad cósmica, por medio del canal y de las letras de la Tora. Es él quien despierta o apaga el rigor, la misericordia, el amor, la guerra y él promueve la lle­gada del Reino Divino.

Además de las ideas místicas sobre el origen del Uni­verso y de la vida ultraterrestre, el Zohar intenta demostrar los valores internos del hombre vivo, lleno de sublimes potencialida­des. Pone en relieve que cada acto humano tiene su efecto sobre el curso universal. Las fuerzas espirituales de las alturas dependen de las influencias energéticas que reciben desde abajo.

Como ejemplo mencionamos unas ideas del Zohar:

El hombre ideal tiene fuerza de varón y compasión de mujer.

No existe verdadera justicia, salvo que la misericordia la acompañe.

El que no elogia a nadie es un hombre arrogante.

El hombre que se alaba, demuestra que no sabe nada.

El amor de los nietos es apreciado más que el de los hijos.


Habían pasado más de dos siglos, cuando nació una nueva rama del misticismo judío que lleva el nombre de «Cabala práctica», creada por el Ashkenazi Rabi Isaac de Luria - ARI. El vivió en Safed, Palestina, en el siglo XVI. Allí formó de sus se­guidores un grupo que vivía separado de los demás. Experimen­taron juntos cosas «que el ojo no ha visto ni el oído jamás ha escuchado».

Esta época fue testigo de una de las más grandes tragedias de la historia judía: la expulsión de los judíos de España, catástrofe que llevó la desilusión y confusión a quienes la sufrieron.

El sistema de Isaac Luria también comienza con una pregunta. Si Dios es Infinito lo cual significa que El no tiene límite, ¿de donde proviene el mundo? Si el mundo es de Dios, entonces ¿por qué continúa existiendo el mal? Si el mundo no es infinito, ¿por qué hay un lugar llamado mundo, en el cual El no está presente? El sistema de Luria está basado en la doctrina del «tzimtzum», que en hebreo significaba originalmente contracción.

La Cabala lo interpretará más bien como retiro o re­traimiento. Significa que la existencia del Universo es posible gracias a un proceso de recogimiento de Dios. Dios se recoge en sí mismo, para dar lugar al mundo. No son las «emanaciones», sino lo opuesto es ahora la regla. Con la idea del «Tzimtzum» encontramos otras ideas de suma importancia, como la doctrina de «shevirat hakelim» o «ruptura de las vasijas». De acuerdo con la doctrina de la ruptura de las vasijas, éstas tenían que sostener la Divina Luz Creadora y no fueron capaces por la grandeza que las llenaba. Como vasijas de vidrio, se rompieron y se hicieron pedazos.

Así, la creación comenzó con una catástrofe primor­dial. El proceso creativo divino no siguió el modelo que se había pensado para él.

Las luces divinas todavía están dispersas a través de la vasta extensión de la Creación. Estas «nitzotot» o «chis­pas» están cubiertas por una «caparazón» o «kelipa». No es que soto el pueblo de Israel esté en el exilio, sino con un sentido más profundo, el galut, es decir el exilio es el destino de toda la Creación.

Para que el drama cósmico no llegue más lejos aún, estas chispas deben ser devueltas a su legítimo lugar, lo que se consigue a través del tikkun, de la rectificación del error prístino. En este punto entra la parte más audaz de las doctrinas místicas; este proceso de restitución de las luces que están man­tenidas en cautiverio, debe ser liberada por el hombre. Este tiene el deber de completar el semblante divino. El destino de Dios está en las manos del hombre. Es él quien completa la reentronización de Dios como Rey y Creador del Universo.

Cuando se lleva a cabo una buena acción o se pro­nuncia una oración, se prepara un camino para la restitución final de todas las chispas exiladas. Estas chispas existen en cualquier parte del mundo. Se tiene entonces una extraña forma de panteísmo. Dios no está en todas partes sino que forma parte de todo y aguarda completarse, para una nueva relación. La aparición del Mesías no es más que «la consumación del continuo proceso de restauración del «tikun - reordenación y redención».

La redención de Israel significa la redención de todo y de todos. La llegada del Mesías significa que este mundo reordenado ha recobrado su forma final.

La esperanza es la unificación de la Creación con Dios (Yihud). La meta final del cabalista no es su propia unión con el Absoluto, sino la unión de todo lo real con Dios. Guershom Sholem señala cómo se relaciona esta idea con la doctrina del progreso en la mente del hombre moderno. Deberán llegar pro­gresivamente más y más «tikkunim - reordenaciones», hasta que se alcanzará el mundo mesiánico, el Reinado de Dios en la Tierra, válido para todos.

Esto también refleja la profunda sensación de extrañeza que siente el hombre, al vivir en un universo imperfecto. Pero de acuerdo con esta idea, no sólo el hombre y Dios, sino también el Universo está en exilio y aguarda su redención.

El objetivo de la Cabala aplicada era lograr la reascensión del alma del individuo hacia la Divinidad. El sistema insistió en el éxtasis durante la plegaria y en la ferviente obser­vancia del sábado y de las otras mitzvot. Su mayor significación histórica era el llamamiento para la purificación del alma, con la intención de prepararla para la llegada del Mesías, encaminando todo hecho y pensamientos humanos para apresurar su venida.

La vida se concebía como una lucha entre el bien el mal. Sin embargo, ambos sirven al propósito divino. Todo hecho virtuoso, toda plegaria ferviente ejercen influjos espirituales, que hacen adelantar el triunfo final del bien sobre el mal, triunfo que aparecerá en toda su plenitud y gloria con el advenimiento del Mesías.

No es el Mesías quien realizará la Redención, sino todos los hombres que, en cada generación, están encargados con el deber místico de restituir la imagen dañada de Dios. Se advierte que la redención de Israel será parte de la redención universal, y no separada como algo excepcional.

La teoría muy humanista de la Cabala práctica se resume en la idea de que se debe restituir (tikun) la imagen de Dios en el hombre y en el Universo. En el mundo, las chispas divinas están cubiertas por una cáscara que es la materia bruta e impura, y hay que arrancarlas de la cáscara por intermedio de la práctica moral, y liberar las chispas para restituir y recomponer el rostro del Todopoderoso. De esta manera llegará la redención del hombre en la historia, como portador de este rostro, puesto que a Su semejanza fue creado. La audacia de los cabalistas se hace notoria, cuando aseveran que no sólo Dios es indispensable para el hombre, sino que el hombre es necesario para Dios.

Luria entiende la historia como un drama cósmico de pérdida y restitución, exilio y redención. El papel mediador entre el comienzo y el fin de los tiempos le toca al pueblo judío. Su sufrimiento es el símbolo vivo del Dios «perdido» entre las cáscaras. El hombre no puede esperar pasivamente que llegue la redención, sino que tiene que actuar, pues la redención no llega­rá por sí misma.

La historia del mundo está atravesada por el combate de la luz con las tinieblas, que se identifica con la lucha de Israel por sobrevivir. Esta dramatización de la existencia en general y de la existencia judía en particular, propuso a los judíos un ideal de conocimiento profundo del contenido de las doctrinas. Los mandamientos y los relatos históricos son sólo al cuerpo, y por su intermedio, la búsqueda de la pureza y el acceso a lo infinito le brindan el valor ético.

De este modo, la Cabala les suministró a los judíos valores temporarios y estables, los que se expandieron en los siglos XII - XVII que les ayudaron a sobrevivir en el «Valle de Lágrimas» del Medioevo. Por ejemplo, estos valores indudablemen­te ayudaron a no desesperar cuando el pueblo judío fue borrado del mapa de Europa. Además, enriqueció la liturgia con nuevas oraciones y poemas religiosos muy valiosos.

La Cabala sobrevivió los siglos XIII-XVII y contribuyó al surgimiento del movimiento jasídico en Europa Oriental. Desde el punto de vista de la dinámica de la historia judía y del destino del pueblo judío, se destaca el hecho de que la Cabala se cons­tituyó como un eslabón sin duda muy valioso, para preservar el baluarte anímico, y un escalón vital en el proceso de la redención nacional judía.

En el Occidente se divulgaron conocimientos de este gran movimiento místico por las obras del profesor Guerschom Sholem y del filósofo y escritor Martin Buber.

Aunque el cristianismo tiene sus propias fuentes de la mística, la Cabala judía ingresó en la Cabala cristiana durante el Renacimiento.

Los filósofos ligados a los Mediéis buscaron lo místico en las antiguas sabidurías, y en esta búsqueda llegaron a cono­cer también la Cabala judía. Fue Giovanni Pico della Mirándola quien, quizás inspirado por el cabalista italiano Menajem Reccanati, quiso probar e interpretar el misterio de la Trinidad y de la Encarnación. Johannes Reuchlin siguió el ejemplo de los rabinos de Worms y de Provenza, quienes interpretaron el nombre de Dios para intentar encontrar el misterio del nombre de Jesús.

En el siglo XVI, Guillaume Postel tradujo el Zohar al latín y lo comentó desde el punto de vista teosófico.

En el siglo XVII, Christian Knorr von Rosenroths pu­blicó un libro con el título «Kabbala Desmitada», con el fin de difundir las ideas básicas del Zohar y aún más, las del movimiento luriano entre los cristianos durante los momentos gloriosos del Renacimiento.

En la España de las tres culturas (árabe, cristiana y judía), se había desarrollado un misticismo monoteísta, que trajo consigo la influencia del cristianismo e islamismo al misticismo judío, y viceversa.

Extraído de http://www.veghazi.cl/alma/alma15.html



lunes, 24 de diciembre de 2012

viernes, 21 de diciembre de 2012

El hombre mas feliz del mundo

Es mas feliz que usted, seguro. Mucho mas.


Matthieu Ricard obtuvo una nota inalcanzable en un estudio sobre el cerebro realizado por la Universidad de Wisconsin, Estados Unidos. Los especialistas en neurociencia afectiva le nombraron "el hombre mas feliz de la Tierra".
A sus 63 años, el actual asesor personal del Dalai Lama tiene una vida digna de un guión cinematográfico: biólogo molecular, hijo de un filósofo francés ateo, dejó una prometedora carrera por seguir a Buda.


El siguiente artículo de David Jiménez, extraído de "El Mundo", nos acerca un poco mas al científico, al monje, al hombre.


¿Una bonita casa en la playa? Matthieu Ricard prefiere el monasterio apartado de toda civilización donde vive, en las montañas de Nepal.
¿Una cuenta bancaria boyante? Ha entregado todo el dinero de las ventas de sus libros a la caridad.
¿Quizá un matrimonio bien avenido o una excitante vida sexual? Tampoco: a los 30 años decidió acogerse al celibato y dice cumplirlo sin descuidos.

En realidad, Matthieu Ricard carece de todas las cosas que los demás perseguimos con el convencimiento de que nos harán un poco más felices. Y sin embargo, este francés de 63 años, biólogo molecular hasta que decidió dejarlo todo y seguir el camino de Buda, es más feliz que usted y yo. Mucho más feliz. El más feliz. Científicos de la Universidad de Wisconsin llevan años estudiando el cerebro del asesor personal del Dalai Lama dentro de un proyecto en el que la cabeza de Ricard ha sido sometida a constantes resonancias magnéticas nucleares, en sesiones de hasta tres horas de duración. Su cerebro fue conectado a 256 sensores para detectar su nivel de estrés, irritabilidad, enfado, placer, satisfacción y así con decenas de sensaciones diferentes. Los resultados fueron comparados con los obtenidos en cientos de voluntarios cuya felicidad fue clasificada en niveles que iban del 0.3 (muy infeliz) a -0.3 (muy feliz).
Matthieu Ricard logró -0.45, desbordando los límites previstos en el estudio, superando todos los registros anteriores y ganándose un título –“el hombre más feliz de la tierra”– que él mismo no termina de aceptar.

¿Está también la modestia ligada a la felicidad? El monje prefiere limitarse a resaltar que efectivamente la cantidad de “emociones positivas” que produce su cerebro está “muy lejos de los parámetros normales”. El problema de aceptar que Ricard es el hombre más contento y satisfecho del mundo es que nos deja a la mayoría en el lado equivocado de la vida. Si un monje que pasa la mayor parte de su tiempo en la contemplación y que carece de bienes materiales es capaz de alcanzar la dicha absoluta, ¿no nos estaremos equivocando quienes seguimos centrando nuestros esfuerzos en un trabajo mejor, un coche más grande o una pareja más estupenda?

Los trabajos sobre la felicidad del profesor Richard J. Davidson, del Laboratorio de Neurociencia Afectiva de la Universidad de Wisconsin, se basan en el descubrimiento de que la mente es un órgano en constante evolución y, por lo tanto, moldeable. “La plasticidad de la mente”, en palabras del científico estadounidense, cuyo estudio es el quinto más consultado por la comunidad investigadora internacional. Los científicos han logrado probar que la corteza cerebral izquierda concentra las sensaciones placenteras, mientras el lado derecho recoge aquellas que motivan depresión, ansiedad o miedo. “La relación entre el córtex izquierdo y el derecho del cerebro puede ser medida y la relación entre ambas sirve para representar el temperamento de una persona”, asegura Ricard, que durante sus resonancias magnéticas mostró una actividad inusual en su lado izquierdo. Los neurocientíficos de Estados Unidos no creen que sea casualidad que durante los exámenes llevados a cabo por Davidson los mayores registros de felicidad fueran detectados siempre en monjes budistas que practican la meditación diariamente.

Ricard lo explica en la capacidad de los religiosos de explotar esa “plasticidad cerebral” para alejar los pensamientos negativos y concentrarse sólo en los positivos. La idea detrás de ese concepto es que la felicidad es algo que se puede aprender, desarrollar, entrenar, mantener en forma y, lo que es más improbable, alcanzar definitivamente y sin condiciones.

Éxtasis mental.

Lograr el objetivo de la dicha no es fácil. Ricard ha escrito una decena de libros —combina sus retiros espirituales con la promoción de sus obras— y cientos de artículos tratando de mostrar el camino y, aunque la mayoría de sus obras se han convertido en éxitos editoriales, el propio autor descarta que su lectura garantice el éxito. Al igual que un logro en atletismo o en la vida laboral, el cambio sólo es posible con esfuerzo y tenacidad, pero Ricard asegura que todo habrá merecido la pena una vez que se alcanza el estado de éxtasis mental que logran los elegidos. En su Defensa de la felicidad, la traducción de su último libro publicado en España, el monje explica cómo nuestra vida puede ser transformada incluso a través de variaciones mínimas en la manera en que manejamos nuestros pensamientos y “percibimos el mundo que nos rodea”. Es un viaje hacia el interior de uno mismo que Matthieu Ricard recorrió contra todo pronóstico.

Nacido en París en 1946, el “monje feliz”, como se le conoce en todo el mundo, creció en un ambiente ilustrado. Su padre, Jean-François Revel, fue un reconocido escritor, filósofo y miembro de la Academia Francesa que reúne a la elite intelectual de ese país. Su madre dedicó gran parte de su vida profesional a la pintura surrealista y tuvo un gran éxito antes de convertirse también ella en monja budista. Ricard vivió en su juventud los excesos propios del París de los años sesenta y tras terminar sus estudios de secundaria se decidió por las ciencias.

Hizo su doctorado en genética celular en el Instituto Pasteur de París y trabajó con el premio Nobel de medicina François Jacob. Parecía destinado a convertirse en uno de los grandes investigadores del campo de la biología cuando le dio a su padre el disgusto de su vida. El estudio de textos budistas desencadenó una llamada espiritual que lo llevó a dejarlo todo. Decidió que el laboratorio no era lo suyo y partió hacia el Himalaya para hacerse discípulo de Kangyur Rinpoche, un histórico maestro tibetano de la tradición Nyingma, la más ancestral escuela del budismo. Era 1972 y las próximas tres décadas de este francés de carácter suave y cultura exquisita —el único europeo que lee, habla y traduce el tibetano clásico— iban a ser dignas del mejor guión cinematográfico. Tras estudiar con los grandes maestros del budismo, pasar meses en retiros y recorrer los pueblos del Himalaya, conoció al Dalai Lama y en 1989 se convirtió en uno de sus principales asesores y en su traductor al francés. Su posición como mano derecha del Señor de la Compasión le ha convertido en la figura budista occidental más influyente del mundo y llevaron al gobierno francés a concederle la Orden Nacional Francesa.

La vida elegida por Ricard le enfrentó a los ideales en los que se había formado y al ateísmo de su padre. Ambos decidieron discutir sus diferencias en El monje y el fisólofo, un diálogo que sólo en Francia vendió 500 mil copias y en el que la búsqueda de la felicidad está presente en cada capítulo. “Tenía muchas esperanzas en su futuro profesional y me parecía una lástima que abandonara [su carrera científica]. "Después me di cuenta de que había transferido su espíritu científico al estudio del budismo”, decía el padre antes de morir, una vez que hubo aceptado la elección de Matthieu. La idea de Ricard de ofrecerse para los estudios de la mente que llevaba a cabo la Universidad de Wisconsin estuvo influenciada por el propio Dalai Lama, que durante años ha colaborado con científicos occidentales, facilitando el análisis cerebral de los monjes y su capacidad de aislar la mente durante las sesiones de meditación. Uno de los aspectos que más ha fascinado a los investigadores es la capacidad de los monjes de suprimir sentimientos que hasta ahora creíamos inevitables en la condición humana: el enfado, el odio o la avaricia. El estudio de sus cerebros demuestra una capacidad extraordinaria para controlar sus impulsos basados en el principio de que Buda no prometió a sus seguidores la salvación en el cielo, sólo el final de sus sufrimientos en la tierra si lograban controlar sus deseos. Para muchos ese ha sido uno de los puntos flacos del budismo: la limitación de las ambiciones personales y la pasividad. Ricard suele acudir a una anécdota del Dalai Lama para negar que el control de los impulsos negativos sea igual a pasividad o falta de respuesta, por ejemplo ante un crimen o un genocidio. “Alguien le preguntó en una ocasión al Dalai Lama qué haría si una persona entra en una habitación para matar a todos los presentes. Su respuesta irónica fue: ‘Empezaría por dispararle a las piernas. Y si eso no funciona, apuntaría a la cabeza’”.

Ricard cree que el problema es que nuestros sentimientos negativos hacia otras personas no están a menudo justificados, sino que los hemos creado en nuestra mente, de forma artificial, como respuesta a nuestras propias frustraciones. Y ese es uno de los impulsos que el monje francés piensa que hay que aprender a controlar si se quiere ser feliz. Para el escritor, la felicidad es “un tesoro escondido en lo más profundo de cada persona”. Atraparla es cuestión de práctica y fuerza de voluntad, no de bienes materiales, poder o belleza. Los que llegan al final del viaje y logran la serenidad que lleva a la dicha, asegura Ricard, sienten lo mismo que “un pájaro cuando es liberado de su jaula”.

Satisfacción filipina.

Tampoco es necesario leer a este hijo adoptivo de Buda o retirarse a un templo en el Himalaya para comprobar que el “dinero no da la felicidad”. Los habitantes de las barriadas pobres de Manila se muestran, a pesar de sus dificultades, aparentemente más contentos que los tiburones financieros de la vecina y multimillonaria Hong Kong. Cada vez que se hace una encuesta sobre felicidad global, los filipinos aparecen entre los pueblos más satisfechos. Ni la pobreza ni el hecho de que su país haya sido declarado el “lugar del mundo más afectado por los desastres naturales” por el Centro para la Investigación y Epidemiología de Desastres parecen afectar su visión positiva de la vida. Su intensa vida social y familiar compensa penurias y privaciones.

Los hongkoneses, con una renta per cápita 20 veces mayor, aparecen sistemáticamente en los últimos lugares en los mismos sondeos de felicidad. La presión consumista, el estrés y el deterioro de las relaciones sociales figuran entre las causas de insatisfacción más citadas por los ciudadanos. Todo el desarrollo y el dinero del mundo no han logrado levantar el ánimo de la Nueva York de Asia. Matthieu Ricard ve en resultados como éste la prueba de que cualquiera, no importa las desgracias que haya vivido, puede alcanzar la felicidad si cambia el chip mental que a menudo nos hace detenernos en los aspectos negativos de la existencia. Incluso la pérdida de los seres queridos puede sobrellevarse con relativa facilidad si se afronta la muerte desde una perspectiva nueva, menos centrada en su dramatismo. “Mi padre murió a los 82 años. Como dependía tanto de su brillantez intelectual, cuando se vio limitado se desanimó”, asegura el monje, para quien la muerte de quienes nos rodean debe ser aceptada como un paso más en el ciclo natural de la vida y no necesariamente como un episodio triste. “El mejor homenaje que podemos ofrecer a los que ya no están con nosotros es vivir la vida de forma constructiva, ser conscientes de que nacemos solos y morimos solos. ¿Por qué no sentir que cada ser humano es nuestro familiar, que cada casa es nuestro hogar?”.



Los investigadores que han estado analizando las emociones de Ricard creen que los resultados podrían servir para paliar enfermedades como la depresión y llevar a la gente a entrenar una mente saludable de la misma forma que hoy se acude al gimnasio a mejorar la forma física. Más aún, si como sugiere Ricard, una de las claves de la satis- Para Matthieu Ricard, a la derecha, la felicidad es “un tesoro escondido en lo más profundo de cada persona”. facción personal es el control y la supresión de instintos negativos como el odio, y si existe una forma de limitarlos, estaríamos ante la posibilidad de mejorar la condición humana y enmendar sus peores defectos. Por supuesto, son muchos los que apuntan a la inocencia y la sobredosis de utopía que supone pensar en una aldea global en la que todo el mundo perdona a los demás y nadie se enfada con nadie, un mundo basado en las buenas maneras y sentimientos, sin guerras ni luchas de poder. El monje francés responde a quienes dudan con la pregunta que mejor define su visión de la vida: “¿Acaso quieres vivir una vida en la que tu felicidad dependa de otras personas?”. Matthieu Ricard no quiere. Por eso en lugar de una casa en la playa ha elegido una vida contemplativa en el monasterio nepalí de Shechen; por eso ha regalado los millones de euros procedentes de sus libros (se han vendido millones de copias en todo el mundo y han sido traducidos a una decena de lenguas); y quizá por eso ha evitado los conflictos propios de la vida matrimonial. El “hombre más feliz del mundo” no sugiere que todos hagan lo mismo para encontrar la dicha. Sólo que aprendamos que la deseada casa en la playa, los millones en el banco o esa pareja tan atractiva tampoco nos conducirán a ella. Aprender a vivir con lo que tenemos quizá sí.

© El Mundo

Lo que piensa el "monje feliz"

• Vejez. Cuando la agudeza mental y la acción disminuyen, es tiempo de experimentar y manifestar cariño, afecto, amor y comprensión
 • Muerte. Forma parte de la vida, rebelarse es ir contra la propia naturaleza de la existencia. Sólo hay un camino: aceptarla.
 • Soledad. Existe una manera de no sentirse abandonado: percibir a todos los hombres como parte de nuestra familia.
 • Alegría. Está dentro de cada uno de nosotros. Sólo hay que mirar en nuestro interior, encontrarla y transmitirla.
 • Identidad. No es la imagen que tenemos de nosotros mismos, ni la que proyectamos. Es nuestra naturaleza más profunda, esa que nos hace ser buenos y cariñosos con quienes nos rodean.
• Conflictos de pareja. Es muy difícil pelearse con alguien que no busca la confrontación.
• Familia. Requiere el esfuerzo constante de cada uno de sus miembros, ser generoso y reducir nuestro nivel de exigencia.
• Deterioro físico. Hay que aprender a valorarlo positivamente. Verlo como el principio de una nueva vida y no el principio del fin.
• Relaciones sociales. Es más fácil estar de buen humor que discutir y enfadarse. Lo ideal es seguir siendo como somos y utilizar siempre que podamos la franqueza y la amabilidad
• Felicidad. Si la buscamos en el sitio equivocado, estaremos convencidos de que no existe cuando no la encontremos allí.

jueves, 13 de diciembre de 2012

La manera perdida de orar de los Escenios


El gnosticismo es un conjunto de corrientes filosófico-religiosas de carácter sincrético e iniciático. Abrevaba en cierto modo en la filosofía platónica enfatizando su carácter dualista mediante el cual se establece una total separación entre la materia – considerada el mal y la caída – y el espíritu – asociado a lo Divino y la salvación

Alcanzó su apogeo en los primeros años del Cristianismo, llegando a mimetizarse con él, contando entre sus filas con gran cantidad de intelectuales cristianos, hasta que fuera declarado herético por la Iglesia.

Su doctrina, en la versión cristiana, explica que los iniciados no se salvan por la fe, la caridad o el sacrificio de Cristo muriendo por nosotros, sino que se salvan mediante la gnosis, o conocimiento introspectivo de lo divino, que es un conocimiento superior a la fe. 



El ser humano es autónomo para salvarse a sí mismo. El gnosticismo es una mística secreta de la salvación. Se mezclan sincréticamente creencias orientalistas e ideas de la filosofía griega, principalmente platónica. Es una creencia dualista: el bien frente al mal, el espíritu frente a la materia, el ser supremo frente al Demiurgo, el espíritu frente al cuerpo y el alma.



En 1945 fue descubierta una biblioteca de manuscritos gnósticos en Nag Hammadi (Egipto), que ha permitido un conocimiento mejor de sus doctrinas, anteriormente sólo conocidas a través de citas, refutaciones, apologías y heresiologías realizadas por Padres de la Iglesia.


El siguiente artículo extraído del libro "El efecto Isaías" de Gregg Braden, saca a la luz cierta sabiduría sobre cómo debemos rezar para mejorar nuestra vida y la de los que nos rodean, haciéndolo extensivo a todos los seres humanos. Braden delinea un interesante paralelismo entre uno de los rollos escenios encontrados en Nag Hammadi y la interpretación de la realidad a través de los descubrimientos de la física cuántica.


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El descubrimiento del Gran Código Isaiah en las cuevas del Mar Muerto en 1946 ha revelado claves sobre nuestro papel en la creación que estuvieron perdidas en las ediciones del siglo 4 a.C.

Entre estas claves se encuentran las instrucciones de un modelo "perdido" de orar que la ciencia cuántica moderna sugiere que tiene el poder de sanar nuestros cuerpos, traer paz duradera a nuestro mundo y, quizá, prevenir las grandes tragedias que podría enfrentar la humanidad.

Cada vez que empleamos esta tecnología interna para orar, experimentamos "El Efecto Isaiah".

En las palabras de su tiempo, las tradiciones antiguas, como las de los Escenios, nos recuerdan que cada oración ya ha sido contestada.

Cualquier resultado que podamos imaginar, y cada posibilidad que seamos capaces de concebir, es un aspecto de la creación que ya ha sido creado y existe en el presente como un estado "dormido" de posibilidad. Son estas mismas probabilidades de resultados las que proveen las bases del nuevo modelo de Cadena y de la Teoría-N, y muy posiblemente, son responsables de las varias dimensiones de lo que ahora creemos nuestra creación.

Desde esta perspectiva, nuestro uso y aplicación de la oración basada en los sentimientos deja de ser menos acerca de "crear" este o el otro resultado y se convierte más en "acceder" al resultado deseado que ya está creado.

Mientras las antiguas y las modernas tradiciones parecen estar de acuerdo en la existencia de muchas posibilidades, los cuestionamientos han sido siempre sobre ¿cómo despertamos un resultado específico y lo hacemos real en nuestras vidas actuales? ¿Cómo podemos llamar a la posibilidad de paz en nuestro mundo, por ejemplo, o salud en nuestros cuerpos, posibilidades que ya existen, cuando los eventos de nuestro mundo parecen mostrarnos condiciones de violencia y desastre?

La respuesta a esta pregunta, y la clave del Efecto Isaiah, está fundada en develar el misterio de la oración basada en el sentimiento.

Los antiguos Escenios nos recuerdan que hay una poderosa relación entre lo que pasa en nuestro mundo interior de sentimientos y las condiciones del mundo que nos rodea. Quizá increíblemente sencilla, esta relación establece que la condición de nuestra salud, nuestras sociedades, e incluso los patrones del clima, son espejos de la manera en que lidiamos con la vida interiormente.

Experimentos recientes en la ciencia de las energías sutiles y la física cuántica ahora arrojan credibilidad precisamente a esas tradiciones.

A través de un lenguaje que apenas estamos comenzando a entender, Isaiah nos muestra cómo acceder a las posibilidades ya creadas de salud, paz y cooperación y traerlas a la realidad de nuestras vidas. Ya que nuestro mundo exterior de acción refleja nuestro mundo interior de sentimientos, sugiere Isaiah, lo hacemos sintiendo como si nuestras plegarias ya hubiesen sido respondidas.

Es precisamente el poder de este sentimiento el que trae a la vida a nuestras oraciones. Nuevas investigaciones sugieren que cuando sentimos gratitud respecto al cumplimiento de nuestras oraciones, nuestros sentimiento producen las mismas condiciones, los campos de efecto, que atraen nuevas posibilidades en las condiciones de nuestras vidas.

Comprender que los resultados empatan con los sentimientos puede ayudarnos a entender lo que ocurre cuando parece que nuestras oraciones no son respondidas.

Cuando oramos por salud en nuestras relaciones, por ejemplo, mientras experimentamos enojo, celos o furia en nuestras relaciones, ¿por qué nos sorprende ver esas mismas cualidades reflejadas como enfermedad en nuestros cuerpos, nuestras familias, escuelas, lugares de trabajo y en las condiciones sociales alrededor de nosotros?

La ciencia ha demostrado que cada sentimiento que experimentamos, crea una química única en nuestros cuerpos (la química del amor y del odio se discute en los libros The Isaiah Effect y Walking Between the Worlds).

Las buenas noticias son que los mismos principios resultan ciertos para los sentimientos de afirmación de la vida. Conforme respondemos a los retos de la vida a través de compasión, entendimiento, amorosa tolerancia y paz, podemos esperar experimentar estas condiciones en nuestros cuerpos, y ver el efecto extendido al mundo que nos rodea.

Albert Einstein dijo una vez que no podemos resolver un problema con el mismo pensamiento que creó el problema.

El poder de la indenominada oración basada en el sentimiento, representa una oportunidad para dirigir los grandes retos de nuestro tiempo conforme a un nuevo paradigma de entendimiento consciente y sentimientos que reflejen aquello que deseemos experimentar.

En lugar de imponer nuestras creencias respecto a una situación específica, nuestro perdido modo de orar nos recuerda que nada necesita ser "creado", ya que cualquier resultado que podamos imaginar para dicha situación ya está presente. Podremos servir mejor sintiendo primero el resultado de cada condición que elijamos experimentar en nuestro mundo, tal como la paz y la cooperación entre gobiernos y naciones, o la prosperidad que sólo puede venir con la igualdad de trato para toda la gente y para todas las razas y el honrar a toda forma de vida.

Es la apreciación y gratitud que sentimos en presencia de tales condiciones lo que crea los efectos cuánticos permitiendo que la creación empate con nuestros sentimientos.


RECUPERADO EL ANTIGUO MODO DE ORAR

Gran parte de los condicionamientos en las tradiciones occidentales durante el ultimo siglo y medio nos ha invitado a "pedir" que circunstancias específicas en nuestro mundo cambien a través de la intervención divina; que nuestras plegarias sean respondidas.

En nuestras bien intencionadas peticiones, sin embargo, inadvertidamente podríamos estar dándole poder a las mismas condiciones que estamos orando para pedir que cambien. Por ejemplo, cuando pedimos "Querido Dios, por favor, permite que haya paz en el mundo", en efecto estamos estableciendo que la paz no existe en el presente.

Las tradiciones antiguas nos recuerdan que las plegarias en las que pedimos son sólo una forma de orar, entre otras formas.

También existen otras que nos llevan a encontrar paz en nuestro mundo a través de la cualidad de los pensamientos, sentimientos y emociones que creamos en nuestro cuerpo. Una vez que permitimos las cualidades de paz en nuestra mente y damos combustible a nuestra oración a través de sentimientos de paz en nuestro cuerpo, el quinto modelo de oración establece que el resultado ya ha ocurrido.

La ciencia cuántica ahora toma esta idea y la lleva un paso adelante, estableciendo que son precisamente esas condiciones de sentimientos a las que la creación responde, igualando el sentimiento con que hacemos la oración en nuestro mundo interior, con condiciones similares en el mundo exterior.

Aunque el resultado de nuestra oración pueda aún no haber aparecido en el mundo exterior, estamos siendo invitados a reconocer nuestra comunión con la creación y a vivir como si nuestra oración ya hubiese sido escuchada.

A través de las palabras de otros tiempos, los antiguos nos invitan a recobrar el modo antiguo de orar como un estado permanente de conciencia en el que nos convertimos, en vez de una forma prescrita de acción que llevamos a cabo ocasionalmente.

En palabras que son tan simples como elegantes, se nos recuerda que nos "rodeemos" de la respuesta a nuestras plegarias y los "envolvamos" en las condiciones que escojamos experimentar.

En el moderno idioma, esta descripción nos sugiere que para efectuar cambios en nuestro mundo, primero necesitamos experimentar los sentimientos de que el cambio ya ha ocurrido.

Conforme la ciencia moderna continúa validando la relación entre nuestros pensamientos, sentimientos y sueños con el mundo que nos rodea, se hace más claro ese puente olvidado entre nuestras plegarias y aquello que experimentamos.

La belleza de esa tecnología interna se halla en que está basada en condiciones humanas que ya poseemos. Desde los profetas que nos vieron en sus sueños, se nos recuerda que honrando la vida, cumplimos nuestro deber con la supervivencia de nuestras especies y el futuro del único hogar que conocemos.